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El sistema respiratorio de un pez dorado



Los peces dorados necesitan oxígeno para sobrevivir. Esta sustancia se logra de dentro del agua, por lo que su sistema respiratorio es diferente de los otros animales terrestres. Mientras estos usan los pulmones para separar el oxígeno del aire respirado, los peces dorados utilizan sus branquias para conseguir el oxígeno necesario.

Los pescados de oro utilizan sus branquias para retirar el oxígeno del agua (Bec Parsons / Lifesize / Getty Images)

boca

El sistema respiratorio comienza en la boca. Para respirar, el pez dorado la llena de agua. En vez de tragarla, se bloquea la garganta, dirigiendo el líquido hacia las branquias. De ellas, el agua fluye fuera del cuerpo del pescado. A diferencia de los mamíferos, que inspiran y expiran por la nariz y la boca, los peces dorados no expiran a través de ella.

opérculo

Al mismo tiempo que el pececillo abre su boca para respirar, cierra su opérculo, es decir, las estructuras óseas que cubren sus branquias. Se encuentra en ambos lados del cuerpo, detrás de los ojos. El cierre de él mantiene el agua en contacto con las branquias, permitiendo que el ser vivo extraiga el máximo de oxígeno posible. El opérculo es también conocido como "cobertura de las branquias", y diferente de los peces cartilaginosos como los tiburones, sólo los vertebrados lo poseen.

Rastros y arcos branquiales

Las primeras partes de las branquias que el agua alcanza son los rastros branquiales. Ellos actúan como filtros, capturando las partículas presentes en el líquido. Después de que todos los desechos y partículas de basura fueron capturados, el agua pasa a través de los arcos branquiales, estructuras que soportan las otras partes de las branquias. A través de ellos, la sustancia se mueve hacia los filamentos.

Filamentos y lamas

Los filamentos cargan la sangre desoxigenada por las branquias y también las filas de membranas, donde el oxígeno y la basura se intercambian entre la sangre y el agua. Estas membranas se llaman lamelas, absorbiendo hasta el 85% del oxígeno presente en el agua. El monóxido de carbono se expulsa a través del opérculo abierto. La sangre que fluye por los filamentos y las lamelas se mueve en la dirección opuesta del agua, maximizando la absorción de oxígeno en el torrente sanguíneo.

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